Por: Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE. / MAM.
FOTS Dominicana Medios y Arcoíris Digital 98.9 F.M.
Hoy quiero contarles algo muy personal, pero también profundamente colectivo.
Cuando era estudiante, hubo momentos difíciles. Momentos donde una mano amiga —a veces desconocida— calmó mi hambre, me dio un cuaderno, una guía, una palabra oportuna. De algunos nunca supe todos sus nombres. A algunos los conocí años después. Con varios interactué en lo inmediato y les agradecí. A otros, jamás. Pero los recuerdo con gratitud, porque cada uno de ellos fue un ser mágico.Hoy, ya adulto, también hago magia. Pero no la misma. Practico la solidaridad anónima, ayudando a otros que no son los mismos que me tendieron la mano. Y es que para mí, devolver el favor a quien te lo hizo está bien, pero multiplicar ese bien hacia otros que lo necesitan, está mejor.
Porque el verdadero sentido de la ayuda no está en cerrar un ciclo, sino en abrir nuevas oportunidades. Si solo devuelvo a quien me dio, sería como saldar una deuda. Pero si sembramos en tierra nueva, entonces florece la esperanza para muchos más.
Esa es mi filosofía. Ese es mi granito de arena para este país que amo y por el que sigo creyendo y trabajando cada día.
¿Y tú? ¿Por dónde anda tu solidaridad?
Hasta el próximo granito de arena,
Soy Franklin Onésimo Tavárez Sánchez.

