Mutismo y precariedad de Edenorte e INAPA atentan contra la imagen del gobierno en el noroeste.Mi granito de arena R.D.
Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE / MAM

La magia de gobernar bien no radica solo en ejecutar, sino también en comunicar. Por eso, cuando instituciones como Edenorte e INAPA optan por el silencio, no solo se apagan las luces y se seca el agua, también se oscurece la imagen de un gobierno que necesita cercanía, empatía y transparencia para sostener la confianza de su pueblo.
No hay excusa válida que justifique la indiferencia comunicacional de Edenorte ante los apagones constantes, la quema de electrodomésticos y el impacto directo en hogares y sectores productivos. El pueblo siente que ha regresado a épocas ya superadas. Y lo más grave no es el fallo técnico, sino el mutismo institucional. No se emiten notas, no se informa sobre causas ni plazos. Y en comunicación de crisis, el silencio es el peor enemigo. Lo digo con el corazón: si estos ejecutivos no entienden el valor de hablarle al pueblo, entonces no son aliados del gobierno, son un problema.
En el caso de INAPA, hay esfuerzos mínimos por mantener informadas a las comunidades en Mao y Sabaneta, pero en el resto del noroeste, impera una actitud que raya en el sabotaje. No se explica el desabastecimiento, ni la mala calidad del agua, ni la sobreexplotación para fines agrícolas por parte de sectores vinculados al poder. Es como si la institución se negara a defender su propia credibilidad y, por ende, la del gobierno.
Como servidor público, como comunicador y como ciudadano que desea que esta gestión termine bien, insisto: o capacitamos con urgencia a estos funcionarios en relaciones públicas y vocería institucional, o hay que removerlos. Porque lo que están haciendo, o dejando de hacer, es matar lentamente la imagen del gobierno que los puso ahí. Y eso, por dignidad, por amor al país y por respeto a la gente, hay que decirlo.
Fuente: Opinión editorial Mi granito de arena R.D.
Silence and Neglect from Edenorte and INAPA Threaten the Government’s Image in the Dominican Northwest.Mi granito de arena R.D.
By Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE / MAM
The true magic of governance is not just in action, but in communication. That’s why when institutions like Edenorte and INAPA choose silence, it’s not just the power or water that’s cut off—it’s also the connection between the people and the government they trusted.
Edenorte’s ongoing blackouts, damaged appliances, and production losses are troubling. But what’s even worse is the institutional silence. No explanations, no timelines, no empathy. We are reliving dark chapters of our history, and the officials responsible for public relations seem absent. In times of crisis, silence is never neutral—it becomes a threat. Let’s be clear: if these executives refuse to speak to the people, they are not defending the government’s reputation—they are undermining it.
INAPA does a little better in Mao and Sabaneta, but in the rest of the northwest, it acts as if the public doesn’t deserve to know what’s happening. No word on service cuts, poor water quality, or massive agricultural water use by politically connected businesses. The institution’s silence feels like complicity.
As a public servant, communicator, and citizen who wants this government to finish strong, I say this sincerely: we must urgently train these officials in public communication, or we must replace them. Their silence is not passive—it is actively damaging the image of this administration. And that, for the good of all, must be said out loud.
Source: Editorial Opinion Mi granito de arena R.D.

